El martes 16 de Agosto quedará marcado en el calendario de los “memoriosos” amantes del fútbol mundial como el día que RIVER PLATE debuto en la segunda categoría del fútbol argentino.
Cuando la pelota comience a rodar en el verde césped se marcará el precedente que una de las instituciones más grandes de este deporte comenzó a jugar en el Nacional B, luego de 110 años de historia y de ser el equipo más ganador de torneos nacionales en la Argentina.
Aquel 25 de Junio de 2011 el barrio de Núñez se vistió de esperanza para presenciar algo que ningún mortal pensó jamás que iba a vivir, y mucho menos, un hincha de River: En el estadio Monumental, con 50.000 personas, el local disputaba junto a Belgrano de Córdoba la permanencia en la primera categoría.
La ventaja favorecía al conjunto cordobés quien había ganado el partido de ida 2 a 0, luego de un planteo timorato del entrenador de River Plate, Juan José López, quien había sucedido en el cargo a Ángel Cappa, y en la revancha, el local se había logrado poner en ventaja rápidamente, lo que parecía devolver las cosas a su lugar, pero en el segundo tiempo un baldazo de agua congelada cayó en el estadio y Belgrano empato el partido; lo que ocasionaba el inminente descenso de River.
Pero esta historia la describieron todos los medios de comunicaciones nacionales y mundiales, quienes se encargaron de juntar las migajas de un gigante herido y graficarlas hasta el hartazgo.
A raíz de este suceso, surge la siguiente pregunta: Passarella es: Culpable o Inocente?
Daniel Alberto Passarella asumía el cargo de Presidente de River Plate en Diciembre de 2009, luego de una votación polémica, en donde se impuso a su principal opositor, Rodolfo Donofrio, por 6 votos y fue elegido para suceder en el cargo a José María Aguilar, el peor Presidente de la historia de esta institución, quien junto de la mano de Mario Israel llevaron a River al fondo del mar, en 8 años de gestión (2001-2009).
Para dar algunos datos de aquella gestión y poder fundamentar mis palabras, vale recordar que en su mandato, River vendió porcentajes de jugadores de mucho futuro por pintura para poder pintar las tribunas, traía jugadores del estilo de San Martín, Archubi, Barrado, Sixto Peralta, y técnicos como Gorosito, Simeone, Mostaza Merlo (técnicos y jugadores que en otro momento de la historia jamás hubiesen llegado a River Plate).
El discurso preelectoral de Daniel Passarella sonaba muy convincente. El mismo decía que iba a terminar con la “joda”, que iba a investigar a las anteriores gestiones para, de ser necesario, castigarlos con las denuncias y posterior prisión, en el caso de corresponder. Cosa que NUNCA CUMPLIÓ, porque todavía, después de 18 años de gestión resta conocer la auditoria que encargo a una empresa alemana y más allá de acusaciones cruzadas no hay ninguna prueba empírica sobre la anterior gestión, por más que se sabe la responsabilidad y los manejos turbios que hicieron Aguilar, Israel, Grondona y compañía.
Se sabía que económicamente River estaba desvastado por Aguilar y sus secuaces, en donde también se había contado con la colaboración innegable del “padrino” del fútbol argentino: Julio Humberto Grondona, quién, con su silencio y colaboración, dejaron a River en bancarrota y hoy en día presenta a Aguilar como un asesor letrado fundamental de la Federación Internacional de Fútbol Mundial (FIFA), porque como se viene impartiendo la justicia en la AFA, los peores dirigentes son los premiados, para hacer juego con Grondona.
Pues nada de lo que prometió Passarella se cumplió. Como pasa en la política nacional también, el polvo del tiempo se encarga de barrer la mugre debajo de la alfombra y lo que antes eran promesas hoy son un simple recuerdo y solamente alimentan la “condena social” que el hincha de River tiene hacia estos personajes nefastos de la dirigencia del club de sus amores.
En la época de jugador, Daniel Passarella era el encargado, por su personalidad de llevar la capitanía de los clubes en donde se desempeñaba, principalmente en River y la Selección Nacional.
Además, por ese exceso de personalidad, supo ser eterno enemigo de otro contemporáneo, y peso pesado, Diego Armando Maradona (la historia cuenta que estaban peleados en el mundial de México 1986).
Como entrenador de River y de la Selección Nacional también demostró una fuerte personalidad, peleándose con algunos integrantes de la Barra Brava de River y con la Prensa cuando estaba al frente de la Selección Argentina de Fútbol.
Passarella en su etapa deportiva cosecho varios enemigos y muy pocos amigos, el caso más resonante es, tal vez, el de uno de sus colaboradores, Américo Rubén Gallego, quien fue su mano derecha mientras el “Kaiser” (como se lo conoce a Passarella) fuese entrenador de River y de la Selección Argentina. Hoy en día, estas dos personas están distanciadas e hicieron públicas sus peleas, que por códigos no revelaron sus verdaderos motivos.
Al actual Presidente de la institución millonaria se lo conoce por su fuerte personalidad y soberbia, de ahí el apodo del “Kaiser”, y hasta el día de la fecha desempeña en su cargo una gestión arbitraría y unilateral, teniendo como todo gran DICTADOR, a los alcahuetes de siempre que se mueven como títeres y desempeñan el juego sucio que él les ordena.
Diego Turnes, quien cumple la función de Vicepresidente, y mano derecha en la gestión actual, prueba de esto es que es el único que tiene una relación con la AFA, es decir con Julio Grondona. Asiste a todas las reuniones del Comité Ejecutivo, en lugar de Passarella. Además, Turnes, estuvo también en la gestión Aguilar, más precisamente trabajaba en el ente fiscalizador que le autorizaba todos los manejos turbios y el vaciamiento económico del club.
En River, hace rato que no existe un gobierno democrático que discuta los pasos a seguir. Primero José María Aguilar, y luego Daniel Alberto Passarella se encargaron de hacer del mundo River un circulo pequeño en donde nadir tiene acceso a las decisiones que se toman en la presidencia.
Para el campeonato más importante en la historia millonaria, solamente se trajo como refuerzo a Fabián Bordagaray, quien había quedado libre de San Lorenzo y además no había sido tenido en cuenta por el técnico del ciclón.
Tal vez, envalentonado por el triunfo de River sobre Boca, en la 14ª fecha del torneo Apertura cuando asumía el técnico, hasta ese momento interino, Juan José López, quien además de ser amigo de Passarella era una parte importante de la historia del club, el Presidente de la Institución creyó que no era necesario un técnico de jerarquía, que estuviese decidido a pelear el campeonato para, como parte de la misma corriente, escaparle al tan temido descenso.
Juan José López, contaba sobre sus hombros con tres descensos con distintos clubes: Instituto de Córdoba (1999/2000), Unión de Santa Fe (2002/2003), Talleres de Córdoba (2004/2005).
Para afrontar las últimas 19 fechas del campeonato que definía quienes descendían, River contaba con algunos buenos jugadores, como el caso de la experiencia de Juan Pablo Carrizo, en el arco, a pesar de dos partidos fatídicos para él, que incluso le valieron el puesto en la Selección Argentina, el error contra Boca (0-2) y el partido con el auto gol contra San Lorenzo (1-1). Mariano Pavone, quien supo, durante gran parte del torneo ser el único delantero peleando contra todos los rivales defensores.
Además River, contaba con una defensa sólida, la más sólida de los últimos cuatro años, con Alexis Ferrero, Adalberto Román, Jonathan Maidana, Juan Manuel Díaz, y Paulo Ferrari; y también la experiencia de un “gladiador” como Matías Jesús Almeyda, quien cerca de su retiro aportaba sacrificio y entusiasmo al equipo.
A eso hay que sumarle, que para ese campeonato había logrado la continuidad un jugador que venía prometiendo muchísimo en reserva y era el conductor de River, Eric Lamela, por el que una vez terminado esta pesadilla y después de consumado el descenso, River lo vendió a la Roma de Italia, por 14.000.000 millones de Dólares.
Para el hincha millonario el último campeonato, fue sin lugar a dudas una de las peores pesadillas que le haya tocado vivir jamás. Desde el comienzo del mismo se podía apreciar el “temor” que tenía River en cada uno de los partidos que le tocaba disputar y, en teoría, según marcaba la tabla del descenso, jugarse la vida.
El planteo timorato y especulador de Juan José López, hizo que todo el plantel se contagiara del fantasma del descenso. Los partidos terminaban 1 a 0 a favor de River con suerte, o sino en igualdad, pero lo más llamativo de todo esto era el mensaje que bajaba desde el cuerpo técnico y que nunca la “venda” de la soberbia de Passarella pudo apreciar: Se atacaba con un delantero y se ponía cinco defensores, para según el tramite del partido terminar atacando con media punta (en caso de victoria) o 5 delanteros (en caso de derrota).
Sin lugar a dudas que el último campeonato, el que marco el descenso de River al Nacional B, sufrió de una agonía insoportable para el hincha millonario, quien veía hundirse el barco y a pesar de la fuerza y el aliento para seguirlo (River salió primero en recaudación) se termino de hundir junto con el club.
Es justo reconocer que en la última campaña el equipo había sacado los puntos necesarios para clasificar a la Copa Sudamericana que se disputa en el segundo semestre de cada año, situación que no va a poder llevarse acabo porque al descender de categoría se pierde esa posibilidad.
Pero a Passarella, quien lleva al frente de River 18 meses le toca gran parte de responsabilidad por este momento histórico que le toca sufrir a uno de los clubes más populares del mundo. Tal vez, embanderado en su soberbia y en su apodo “kaiser” no supo ver el problema que tenía el equipo. Tuvo que tomar la decisión de reemplazar a un abatido Juan José López, así como lo hizo con Astrada y con Ángel Cappa cuando no obtenían resultados, y esto era muy fácil de determinar.
La debacle de River comenzó en la décima fecha del torneo, con el empate sin goles y con un tramite claramente desfavorable para el conjunto de Núñez ante Gimnasia de La Plata (rival directo por el descenso), siguiendo por las derrotas contra All Boys, Godoy Cruz y Boca y los empates contra San Lorenzo, Olimpo y la última derrota contra Lanús.
En el partido contra Olimpo, que se jugaba en Bahía Blanca y a esa altura del campeonato sostenía un mano a mano con River para ver quien permanecía en primera división, Juan José López preparo un esquema ultradefensivo y NUNCA estuvo cerca de la victoria, en teoría, en el partido de su vida por todo lo que había en juego.
Una vez consumada la promoción para River, y con una clara señal de que el cuerpo técnico millonario no encontraba variantes para motivar a un plantel que se había contagiado del temor de su técnico, el Presidente de River siguió respetando en su cargo a su amigo y él mismo dispuso para el primer partido contra Belgrano en Córdoba poner en la delantera a dos jugadores que no habían disputado ningún minuto a lo largo del torneo: Rogelio Funes Mori y Mauro Díaz, relegando al banco de suplentes a Mariano Pavote, y Leandro Carusso, muestra clara, sin lugar a dudas, del desconcierto que reinaba al conjunto millonario. El resultado de ese partido fue 2 a 0 a favor del equipo local y lo ponía a River al limite del precipicio.
El partido de vuelta ya es historia conocida para todo el mundo del fútbol y quedará grabada con fuego la marca del descenso más doloroso del que se tenga conciencia desde que en 1931 empezaron los campeonatos profesionales en nuestro país.
En cuanto a Daniel Alberto Passarella la historia lo señalará como el primer Presidente en conducir a River al descenso, con un sinfín de cuestionamientos y sospechas hacía su gestión, en donde la razón marca que debía haber presentado su renuncia luego de aquel tristísimo hecho y que una vez más su soberbia y pedantería le hicieran declarar: “De acá me sacan con los pies para delante”.
La historia de esta gloriosa institución guardará por siempre varias paginas negras para José María Aguilar, Mario Israel y Daniel Alberto Passarella como los peores dirigentes de la historia millonaria, la condena social caerán sobre ellos, señalándolos como los responsables del descenso de River y más tarde, el “dedo acusador” hacía estos “personajes nefastos” para el club serán sus principales castigos.