Año 1979, un año después que la selección nacional argentina de fútbol se consagrase campeón del mundo, en un mundial que quedaría en la historia por haberse disputado en nuestro país y porque el mismo estaba bajo el mando de un gobierno de facto, Humberto Julio Grondona asumiría como jefe de la Asociación del Fútbol Argentino y actualemente es vice presidente de la FIFA (entidad madre que rige el fútbol a nivel mundial).
Hasta ese entonces, los laureles, de quien, al día de la fecha sería la persona más poderosa de todo el fútbol argentino habían sido fundar el Club Atlético Arsenal, ser Presidente de ese club durante 20 años (1956 – 1976) y ser Presidente por un año del Club Atlético Independiente.
Todos estos pergaminos le sirvieron al “gran jefe”, como se lo conoce a lo largo de los años, para dirigir los intereses económicos, deportivos y políticos de la entidad madre del fútbol argentino, a tal punto que en la actualidad es Presidente de la Asociación del fútbol, Presidente del colegio de árbitro y Presidente del comité ejecutivo, en otras palabras, es amo y señor y todas las decisiones pasan por él.
Desde aquella asunción al frente de la AFA pasaron 32 años, un gobierno militar, 9 Presidentes nacionales, la devaluación, la crisis del 2001, dos mandatos democráticos incompletos, una fuerte crisis económica y muchos fracasos deportivos a nivel selección nacional junto con el empobrecimiento de todos los clubes del fútbol argentino.
Como dato relevante cabe destacar, que de aquel gobierno de facto la mayoría de los que comandaron las peores aberraciones que recuerde la sociedad ya fueron juzgados, pero el único que sigue en pie es el “gran jefe”.Desde 1979 hasta la actualidad, la Selección Nacional sólo ganó un mundial (1986) y un subcampeonato (1990), tuvo una buena década de selecciones juveniles hasta que el propio Julio Grondona decidió terminar el ciclo que estaba al mando de José Pekerman y tuvo innumerables amigos que para la justicia dejan mucho que desear, como Joao Havelange (Presidente de la FIFA 1974 – 1998) a quien se lo vinculaba con el trafico de armas y con el armado de competencias mundiales plagadas de irregularidades como el mundial de Inglaterra de 1966 donde dirigieron 7 árbitros ingleses y a que no saben quien gano ese mundial?...Si, Inglaterra!!!.
Julio Grondona, apodado el “padrino” por Diego Armando Maradona, entre otros, fue cómplice del vaciamiento de las arcas del fútbol argentino en manos de empresas privadas como el grupo Clarín y Torneos y Competencias, dándole limosna a los clubes de fútbol hasta arreglar cifras irrisorias para nuestro deporte durante casí 20 años.
Luego, una vez que encontró un nuevo socio no le tembló el pulso, a pesar de la edad, para rescindir el contrato con el grupo Clarín y hacer el negocio bajo el lema: “fútbol para todos”, una especie de monopolización estatal pero con algunos beneficios que quedaba mejor visto por la lupa social.
Don julio logró en todos estos años hacerse un ejército fiel a sus intereses, sino como se explica que en todo el territorio nacional habrá por lo menos 3000 clubes de fútbol y solo 24 de ellos forman el comité ejecutivo de la AFA que son los que votan a las nuevas autoridades cuando se llama a elecciones presidenciales.
El tema de los amigos y enemigos de Grondona merece un capitulo aparte, pero se puede resumir con los siguientes ejemplos: uno de los primeros enemigos del “gran jefe” fue Víctor Hugo Morales, quién hace tiempo dedica gran parte de su programa radial en denuncias fundamentadas hacía la gestión y los negocios turbios de Grondona, pero estas acusaciones tuvo un vuelco impensado cuando el fútbol paso de manos privadas a manos públicas en donde la mala organización de los partidos de fútbol y a toda hora ya no eran tan malos para el famoso relator uruguayo.
Otros enemigos como Diego Armando Maradona, Carlos Bilardo, Oscar Ruggeri entre otros, pasaron del odio hacia este personaje siniestro del fútbol argentino a trabajar bajo su manto, lo que habla por si solo.
También gracias al poder generado por 32 años de mandato arbitrario, se pudieron doblegar la voluntad de sus principales detractores períodisticos que denunciaban los manejos turbios que se hacían en la calle Viamonte al 1300, dirección de la AFA, desde los medios de comunicación. Tal es el caso de Ernesto Cherquis Bialo, quien por el programa “Tribuna Caliente”, del cual era el conductor, iba con carpetas llenas de denuncias hacía la administración de Grondona y hoy en día es el vocero de la AFA.
En cuanto a los dirigentes de nuestro querido fútbol argentino, el caso más resonante es el de José María Aguilar, quien fuera Presidente de River por ocho años consecutivos y cuya administración, no solo fue paupérrima sino que ayudó en un 90 % al descenso histórico, después de 110 años de historia, del Club Atlético River Plate, el equipo que más veces se consagró campeón del fútbol Argentino; como pago Grondona le ofreció un cargo en el departamento legal de la FIFA, con un sueldo de lujo de por vida.
En cuanto a los dirigentes de nuestro querido fútbol argentino, el caso más resonante es el de José María Aguilar, quien fuera Presidente de River por ocho años consecutivos y cuya administración, no solo fue paupérrima sino que ayudó en un 90 % al descenso histórico, después de 110 años de historia, del Club Atlético River Plate, el equipo que más veces se consagró campeón del fútbol Argentino; como pago Grondona le ofreció un cargo en el departamento legal de la FIFA, con un sueldo de lujo de por vida.
Evidentemente, Grondona parece instalado en la AFA, se mueve como pez en el agua, tiene preso a los dirigentes del fútbol argentino dándole plata y viajes a mundiales que luego cambia por votos para su reelección, no por nada lleva en su mano un anillo que dice: “todo pasa”, claro esta, evidentemente “todo pasa” menos él.
Tiene un grupo reducido de alcahuetes que a la hora de votar lo hacen a favor de Grondona y los que no están de acuerdo se abstienen, no vaya a ser cosa que se enoje el “gran jefe” y después se les pase factura con alguna decisión deportiva y arbitraría, sino, miren el caso de River Plate, cuando el actual Presidente de esa institución le dijo en una reunión de comisión directiva, después de una derrota contra el clásico rival que su tiempo ya había pasado, que tenía que renunciar, saltaron todos los súbditos a la yugular del Kaiser y hasta el mismo Grondona manifestó días después que Passarella era nuevo en la dirigencia y le faltaba aprender cosas del "mundillo" futbolístico (a buen entendedor…sobras las palabras).
El temor que le tienen dirigentes, periodistas, técnicos y jugadores en el fútbol argentino es alarmante. Nadie se atreve a ponerle un límite a tan nefasto mandato y hacerle frente para buscar aires de recambio en un ambiente absolutamente viciado, manejado con total libertad para intereses de una sola persona: Julio Humberto Grondona.
Por último, y en honor al titulo de esta editorial, en octubre próximo hay elecciones en la AFA para extender su mandato 4 años más, sin alguien que le haga sombra y que quiera poner un límite a tan extensa gestión, total, quien puede echar de su casa al propio dueño.
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